Debo confesar que el día de hoy no tengo muchas ganas de escribir en el blog, ya que mi día de hoy y, en general, el fin de semana fue algo estresante y abrumador. Para empezar la gripe y la toz no me dejan tranquila, tal parece que este virus aún no quiere desertar; no obstante, debo reconocer que mi pequeña enfermedad ha disminuido un poco a comparación de los días pasados, pero no por completo. Ojalá mi malestar físico, provocado por la gripe, fuera el único motivo de mi desastroso fin de semana, pero las cosas no son así, pues surgieron otras situaciones adversas.
Tales situaciones comenzaron ayer por la noche cuando mi hermano me dio una triste noticia al contarme que había llevado a mi sobrinita Brisa, de tres años, al doctor y que le habían hecho una prueba auricular en la que los doctores se dieron cuenta de que no oye del oído izquierdo, pues ella nació con una malformación en su oreja, no desarrollándosele por completo ésta; sin embargo, anteriormente los médicos habían asegurado que ella escuchaba bien de los dos oídos y ahora resulta que en realidad sólo de uno, lo cual se habrán imaginado nos causo una gran tristeza.
Para completar esta mala noticia y hacer mi situación emocional más compleja, el día de hoy tuve un pequeño altercado con mi hermana que inmediatamente resolvimos, pero que no dejó de ser en ese lapso un mal momento. Pero todo no termina ahí, ya que posteriormente tuve una discusión con mi novio por diferencia de opiniones, logrando solucionar dicha diferencia hasta ahorita en la noche, lo cual nos mantuvo toda la tarde en un estadio de apatía que fue difícil de soportar. En fin, al final del día sobreviví al lograr resolver mis discrepancias, comprendiendo que hay que afrontar las malas situaciones que se presentan en la vida, sean pequeñas o superiores.
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