domingo, 4 de marzo de 2012

Decidir: el aprendizaje de cada día.
Cómo saber cuál es el camino correcto? Cómo elegir el que sea más conveniente y apropiado a nuestros intereses y deseos? Indudablemente todo ser humano en algún momento de su vida se ha hecho estas preguntas, sobre todo cuando tenemos que tomar una decisión importante o trascendental para nuestra vida misma. Pero porqué principalmente cuando debemos decidir algo substancial es cuando caemos en el análisis de estas preguntas, si finalmente cada instante que transcurre estamos tomando decisiones. Por ahora yo he decidido escribir en este blog y cumplir con una tarea más, pero también puedo decidir dejar de hacerlo con el pleno conocimiento de que esto puede afectar mi calificación.
Evidentemente los seres humanos nos dejamos llevar por nuestros propios intereses, actuando y decidiendo con base en el cumplimiento y satisfacción de ellos, muchas veces sin detenernos a analizar cada contexto en particular. Sin embargo, cuando nos encontramos ante una situación de mayor complejidad resulta mucho más difícil tomar una decisión ante varias alternativas, especialmente sí estas pueden cambiar el rumbo de nuestra vida. En este caso, a lo mejor sería más fácil evadir tales situaciones y elegir simplemente no actuar y dejarlo todo en manos del destino. No obstante, no hay que olvidar que el camino más fácil siempre nos lleva a otro más obscuro y problemático.
Indiscutiblemente es fundamental pensar con detenimiento cada decisión que vallamos a tomar día a día, por más sencillas o complejas que éstas parezcan, pues finalmente cada decisión (buena o mala) representa el aprendizaje más valioso de cada ser humano, ya que éste nos brinda con el tiempo las herramientas necesarias para acertar cada vez más ante alternativas venideras.

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