viernes, 13 de abril de 2012

El dilema de la cooperación

La cooperación, entendida como el obrar conjuntamente con otro u otros para un mismo fin, resulta esencial ante el actual contexto globalizador bajo el que vive la sociedad internacional; ya que, subyacen una serie de factores o elementos como la pobreza, la  degradación ambiental, la violencia, la corrupción, la mala y desigual distribución de los recursos, entre otros; que han con llevado a los países a cooperar para solucionar estos y otros tantos problemas que les impide, principalmente, a los países subdesarrollos alcanzar el “desarrollo”.
Efectivamente,  la idea de la Cooperación Internacional para el Desarrollo suena bastante bien; sin embargo, cabe cuestionarnos qué tan eficaz ha sido ésta y sí verdaderamente podemos hablar de cooperación internacional. Evidentemente, esta cuestión resulta un tanto ardua, pues para entender el complejo mundo de la cooperación en el sistema internacional y de la ayuda al desarrollo, debemos tomar en cuenta como se gestan las relaciones de cooperación y que intereses subyacen detrás de ella.
No dudo, que la cooperación y ayuda que destinan los países desarrollados a los subdesarrollados generan algunas cosas positivas; no obstante, me cuesta trabajo creer que los Estados cooperan entre sí por verdadera solidaridad.  En este sentido, rescato el interesante análisis que David Llistar Bosch realiza en su libro Anticooperación. Interferencias globales Norte-Sur, el cual plantea básicamente que los problemas de los países subdesarrollos del Sur no se resuelven con más ayuda internacional de los países desarrollados del Norte; ya que, ésta cooperación que destinan éstos últimos termina generando interferencias negativas, entendidas éstas como factores que afectan la dinámica interna de un determinado grupos social o segmento de la población de un país.

Entonces, tomando en cuenta estas referencias negativas se pueda hablar más de una anticooperación, que de una cooperación. Cabe aclarar que el análisis de Bosch no se circunscribe a los problemas que genera el sistema de cooperación internacional (Norte-Sur), pues él plantea que también existen efectos positivos en el sistema de cooperación internacional (Norte-Sur); sin embargo, son más los negativos al ser evidente que la ayuda destina no ha respondido eficazmente para que los países subdesarrollados alcancen el desarrollo. Respecto a esto último, el autor señala que después de 60 años de cooperación internacional al desarrollo, el mundo de los empobrecidos, en su conjunto no es mejor.
Ante ello, pienso que el estudio de Bosch es de gran trascendencia e interés, pues su planteamiento es totalmente real al responder al contexto actual bajo el que se desarrolla el sistema de cooperación internacional, donde todo parece indicar que pesan más los intereses de los donantes que la solidaridad de éstos.

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