A veces uno planea sus cosas o actividades sin esperar que otras tantas cambien por completo nuestros planes de manera tan inesperada, sobre todo cuando todo marcha tan bien. Sin embargo, esas cosas imprevistas suelen suceder y uno tiene que tener la capacidad de enfrentarlas y salir de ellas, así sean de los más sencillas o, incluso, mucho más complejas y difíciles.
Justo el día de hoy me sucedió algo así, cuando todo parecía estar tan bien de la nada una situación difícil se me presentó. Por la mañana una persona muy querida para mí de repente comenzó a sentirse muy mal del estómago, al parecer los mariscos que había comido el día de ayer le habían caído mal provocándole una infección aguda. Tal fue la magnitud de la infección que la situación se complico y hasta el hospital fuimos a parar, afortunadamente lo atendieron rápido y se encuentra mucho mejor, pero evidentemente el susto y el mal rato nadie me lo quita.
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